“Explicar con palabras de este mundo que partió desde mí un barco llevándome.”

Alejandra Pizarnik[1]

Escribo estas líneas desde la niña que transitó la escuela primaria de un barrio popular de laCiudad de Buenos Aires; una escuela religiosa que mi familia pagó con mucho esfuerzo y con la ilusión del ascenso social. Una escuela secundaria que culmina con el Mundial 78, lo que hace pensar que fue una adolescencia atravesada por la dictadura militar. “Ahora en esta hora inocente/ yo y la que fui nos sentamos/ en el umbral de mi mirada.” Alejandra Pizarnik

Si la sexualidad es una construcción social, histórica y por lo tanto política y se da en el marco de vínculos interpersonales, estos datos no son ajenos a la biografía de muchxs de quienes transitamos las escuelas a diario. Aunque Simone de Beauvoir ya había escrito “El Segundo Sexo”, esa literatura estaba, aún, muy lejos de mi vida. “Hablo/ sabiendo que no se trata de eso/ siempre no se trata de eso…” Luego el matrimonio, la maternidad y la violencia de género fue un combo que invadió por completo mi cotidianeidad. En esa realidad, una compañera de trabajo puso el acento en la naturalidad con que relataba hechos de la convivencia hogareña. “Más allá de cualquier zona prohibida/ hay un espejo para nuestra triste transparencia.”  Ella hizo el puente para que pudiera llegar hasta “Lugar de Mujer”, un espacio donde descubrí a las antecesoras que me abrieron puertas, corazones y libros. De sus manos caminé y sigo transitando los senderos diversos de la militancia feminista. Intento, como diría Luisa Murano, transformar una experiencia vivida en primera persona, en un saber de mí y del mundo, en este intercambio regulado por la voluntad de entender y de hacerme entender.[2]

 A 15 años de la sanción de la Ley de Educación Sexual Integral, festejo el marco de derechos que garantiza información científica, actualizada, pertinente y comprensible sobre sexualidades en las aulas. Reclamo que se instale en todas las escuelas del país. En este mismo festejo, valoro los marcos legales que vinieron después: la Ley de Identidad de Género, la de Matrimonio Igualitario, la de Parto Respetado, la de Acoso Callejero y la de Protección Integral a las mujeres contra toda forma de violencia, las leyes de paridad en la política, los Cupos Femeninos en los escenarios, la Ley de Cupo Laboral Travesti-Trans, la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, entre otras. Leyes que nos hacen la vida mejor, que nos permiten soñar con que otra vida es posible. Leyes que a las mujeres de mi generación nos comprometen fuerte con las generaciones futuras, pero también con nuestras pares de otras latitudes porque todavía hay muchas que, como La Pizarnik, estarán sintiendo que “Ella se desnuda en el paraíso/ de su memoria…/ ella tiene miedo de no saber nombrar/ lo que no existe”. Las conquistas nos comprometen a profundizar la militancia, a acompañar en sororidad para ir recorriendo juntxs estos nuevos caminos, sumando identidades para comprender, en la praxis, la interseccionalidad de la revolución feminista. Las protestas del “Ni una Menos”, las declaraciones del “Yo te creo hermana” y las calles de la “Marea Verde”, nos encontraron abrazadas, enredadas, a las viejas, las medianas y lxsjóvenxs.

En esta celebración de avances democráticos me reconozco como legítima Hija de los Pañuelos Blancos, auténtica Madre de los Pañuelos Verde y Hermana de la Marea Plateada, porque la Revolución de las Viejas también pide Educación Sexual Integral. La ESI posibilitó revisar las estructuras patriarcales que aún persisten en nuestras escuelas, que sostienen el capacitismo, el clasismo, el sexismo y el racismo generando múltiples violencias. La ESI permitió el diálogo intergeneracional adentro de las escuelas, poniéndonos a compartir experiencias y necesidades de distintas generaciones, encontrando palabras para decir sentires que nunca habían sido expresados. “Yo, triste espera de una palabra/ que nombre lo que busco”.

Durante períodos de gobierno neoliberal y de vaciamiento de la escuela pública, la ESI dijo presente a pesar de muchas instancias de poder que hubiesen preferido borrarla; se sostuvo por el deseo ferviente y la militancia de quienes habitamos las instituciones educativas. Las jornadas “educar en igualdad” fueron, en muchas ocasiones, sostenidas por el firme compromiso de estudiantes que reclamaron su derecho a la ESI. ESI que moviliza a lxs jóvenes al reclamo, transformandolxs en protagonistas del derecho a decidir sobre sus cuerpas. La construcción de la ciudadanía sexual es uno de los objetivos de la ESI y hacia allí caminamos, cada vez con más certeza de que somos capaces de sumar voces disidentes, para constituirnos en un movimiento plural: docentes y estudiantes por la ESI. “Todo en mí se dice con su sombra y cada yo/ y cada objeto con su doble.”

A 15 años de la sanción de la ley, nos convocamos a pensar qué ESI queremos. En una gran mesa de debate revisar contenidos: ¿A qué contenidos debemos modificarle el enfoque para que garanticen la perspectiva de géneros y derechos? Al modo como planteamos el aborto, la prostitución, la trata de personas. ¿Qué contenidos del currículo oculto nos están mostrando las persistencias del orden patriarcal? La actividad física tradicional. Queremos que participen activamente todas las cuerpas, que las diversidades corporales en su más amplia variedad puedan disfrutar de esa propuesta lúdica, didáctica. La modificación de planes y programas para acceder a la lectura de autorxslatinoamericanxs, afrodescendientxs, producciones teóricas del sur. Hay también algo de lo edilicio que amerita ser revisado, no solo los rituales escolares, también las instalaciones: los baños, los lugares donde se practican deportesseparados de las aulas que invitan a preguntarse si se piensa sólo con la cabeza y se entrena con el cuerpo. ¿Qué contenidos quedaron en el currículo nulo? La pornografía está ausente de las planificaciones, aunque muy presente en la vida de lxsjovenxs. ¿Quién se animará a poner en palabras esta Educación Sexual Informal que tanto deforma y confunde sosteniendo patrones de dominación en las relaciones íntimas? El placer, el erotismo son una deuda pendiente y también las pasiones. Me refiero a erotismo en el sentido en el que lo propone Georges Bataille[3], como una cierta práctica subjetiva que posibilita que un sujeto sea llamado a ejercer un papel activo en la elaboración de la pregunta para colocarse en posición protagónica de su propio aprendizaje. Ante la avanzada neoliberal de la propuesta de la educación emocional, en la cual se apela a un “Yo sintiente” que es el responsable exclusivo de su éxito o fracaso personal, donde se valoran las respuestas individuales ante problemas sociales, es urgente repensar qué entendemos por afectividad, en qué consiste la educación afectiva y qué ESI queremos.

En el marco de una ESI emancipatoria donde “la jaula que se vuelve pájaro”, nos preguntamos ¿en qué consistiría una educación sexual que efectivamente incentive a la comunidad educativa en su conjunto: docentes y estudiantes a descubrir los vectores de poder que disciplinan la sexualidad de nuestra época?  ¿Con qué estrategias didácticas contamos y qué estamos necesitando para poder llevarla a cabo? ¿Cómo salir de la pedagogización de los cuerpos que impuso la modernidad en la escuela para habilitar una ESI que sea capaz de abrir la sensibilidad al goce de los cuerpos sexuados? Hoy nos preguntamos, bailamos y celebramos; mañana retomamos las preguntas.


[1] Pizarnik, A. “Obras Completas”, 1ª edición, Bs As, Ediciones Corregidor, 1993.

[2]Muraro, Luisa. “El orden simbólico de la madre”. Cuadernos Inacabados. Madrid .1994

[3]Bataille, Georges. “El erotismo”. Ed. Tusquets. Barcelona. 2007

Gabriela A. Ramos

Es licenciada en educación-UBA. Especializada en géneros, sexualidades y educación. Diplomada en violencia de género por la UNCórdoba. Con posgrado en DDHH y Diversidad Sexual- CLACSO. Mediadora educativa y familiar egresada-UBA. Cursé Ps Social en la Escuela de P. Riviere. Militante transfeminista, practicante de arteterapia y operadora en eutonía. Actualmente, docente de posgrado en diferentes universidades nacionales: UNLujan, UAI, UCES. “Disfruto de ser formadora de docentes en el área de Educación Sexual Integral porque me gusta reflexionar sobre nuestras prácticas pedagógicas desde una perspectiva emancipatoria. Tengo un espíritu inquieto por eso me dedico a la investigación”. Es investigadora en un proyecto internacional (Brasil-Argentina-Portugal) sobre ‘mediación educativa’ de la Univ. De San Pablo, s hasido nombrada coordinadora del equipo de investigación sobre educación y géneros en el Centro Cultural de la Cooperación “Floreal Gorini” y coordina el equipo interdisclipinario del Centro Tantosha especializado en ESI. Asesora en diferentes instituciones y medios periodísticos sobre temas relacionados con géneros y derechos.